Sobre Barcelona
Salir desde Barcelona significa tener dos direcciones claras y muy distintas a bordo. Hacia el sur, la costa hasta Sitges se recorre en poco más de una hora y permite jornadas de cinco a siete horas con baño y comida en tierra; hacia el norte, la Costa Maresme abre calas más tranquilas frente a Calella, Sant Pol o Blanes, con fondeos entre puntas rocosas que se aprovechan mejor con las térmicas de componente norte a noreste que soplan en verano por la tarde. Ninguna de las dos rutas exige una embarcación de gran tamaño: son trayectos pensados para salidas de día, con margen para parar a bañarse o para pasar por una playa con servicio de club antes de volver a puerto.
La flota que operamos desde Port Olímpic va de barcos de día compactos a superyates de más de 50 metros, con capacidades que en la mayoría de los casos rondan entre 10 y 12 invitados según el modelo. Modelos como el Princess 64 Fly o el Arcadia Sherpa 60 funcionan bien para grupos reducidos que buscan velocidad y comodidad en un día de playa y juguetes acuáticos; en el otro extremo, yates como el Feadship Emerald o el Oceanco The Wellesley permiten planear una salida con más tripulación y espacio para eventos privados o estancias de varios días. La elección del barco depende del número de invitados, del tipo de día que se quiera vivir y de si el plan es una tarde en la bahía o una travesía más larga.
Barcelona también funciona como punto de partida hacia Baleares para quienes quieren encadenar varios días de navegación: Mallorca queda a unas 200 millas náuticas, un trayecto que normalmente se plantea como travesía nocturna con patrón experimentado y que exige aprovisionamiento completo y un presupuesto de combustible calculado con antelación, algo que conviene revisar con el bróker antes de confirmar fechas. Para salidas más cortas dentro de la bahía, el consumo es menor y el planteamiento de APA se simplifica; aun así, recomendamos siempre pedir una estimación clara de combustible y gastos variables antes de reservar, sea un día en Sitges o una semana rumbo a Menorca.
La bahía de Barceloneta permite una salida de atardecer corta y directa —salida a las 18:00 desde Port Olímpic, vuelta a las 21:00— con la ciudad de fondo, aunque conviene saber que es un fondeadero abierto, con oleaje de ferris y poco abrigo real; Sitges ofrece más resguardo si el plan incluye parar a bañarse con calma. Para grupos corporativos que buscan privacidad y catering en un evento —durante el Mobile World Congress en febrero, por ejemplo, la demanda de este tipo de charter sube— el mismo puerto sirve de base, con opción de itinerarios cortos en la bahía o salidas más largas según el evento. Entre octubre y las primeras semanas de la temporada baja el tráfico de barcos disminuye y las condiciones en Sitges y en la ruta hacia Baleares suelen ser favorables, mientras que de noviembre a abril la actividad se reduce a trayectos de posicionamiento y algún día suelto con buen tiempo.